Del volante a la cultura del transporte: Cuanalo pone al factor humano en el centro
• Mejorar el transporte público no es solamente cuestión de camiones y rutas; también pasa por quienes están detrás del volante. Así lo planteó Gerardo Cuanalo durante un congreso nacional sobre transporte público.
En el tercer Congreso de la Red Académica Mexicana por el Transporte Público, el titular de la Agencia de Movilidad del Estado de Querétaro (AMEQ), Gerardo Cuanalo Santos, habló frente a estudiantes y profesionistas sobre los retos y oportunidades que enfrenta la movilidad.
Su conferencia llevó por nombre “Profesionalización del factor humano del transporte público de pasajeros” y puso sobre la mesa un asunto que, literalmente, mueve al sistema: las personas.
Cuanalo señaló que uno de los principales retos del transporte público es precisamente el factor humano, en un proceso que busca hacer más ordenado, eficiente y seguro al sistema de movilidad.
Desde la AMEQ, explicó, se han tomado decisiones que han cambiado la cultura del transporte público. Entre ellas están la reforma a la ley que permitió crear la Agencia, la incorporación de mujeres operadoras y el crecimiento de la flota, que pasó de 400 a mil autobuses.
También mencionó el aumento de rutas y destinos, además de programas como Tarifa Unidos, los bonos y el cambio hacia el uso de la tarjeta de prepago.
Y ahí está uno de los ejemplos que Cuanalo utilizó para explicar cómo una modificación puede cambiar la operación diaria. Con el uso de la tarjeta de prepago, los operadores se concentran en manejar y dejan de manejar dinero en efectivo. Según señaló, esto permitió tener rutas nocturnas con cero incidencias.
El funcionario sostuvo que estos cambios han llevado a Querétaro a contar con el sistema Qrobus más seguro de todo el país.
Eso sí, no echó las campanas al vuelo: reconoció que todavía hay muchas cosas por hacer. La tarea, dijo, continuará para que Qrobus mantenga su crecimiento y sea reconocido como el principal referente nacional en materia de movilidad.
Porque al final, entre camiones, rutas, tarjetas y destinos, el factor humano sigue teniendo el volante.

















