Los Arcos se pusieron de fiesta: 20 mil queretanos le cantaron las mañanitas a su monumento más presumido
• Entre música, danza, drones y mucho celular grabando, Querétaro armó pachanga grande para celebrar 300 años del arranque de construcción del Acueducto.
Si algo sabe hacer Querétaro es presumir Los Arcos. Y esta vez no fue para la foto turística de siempre, sino para echar la casa por la ventana con una celebración que reunió a más de 20 mil personas sobre Calzada de Los Arcos y sus alrededores.
El alcalde Felifer Macías se sumó al festejo por el Aniversario 300 del Inicio de la Construcción del Acueducto, que convirtió la zona en una verbena monumental con cinco escenarios, música para todos los gustos y familias caminando como si la ciudad se hubiera puesto de acuerdo para salir al mismo tiempo.
Hubo de todo: folklor, DJ’s, compositores queretanos, rock, danzón y el escenario principal donde cayó el momento estelar con show de luces, sonido y drones. Sí, drones, porque ya una celebración histórica sin lucecitas en el cielo como que no llena.
Felifer recorrió los distintos puntos y destacó que Los Arcos siguen siendo el máximo símbolo de la ciudad, esa carta de presentación que sale en toda postal, campaña institucional o visita de pariente foráneo. Según dijo, fue una noche que quedará en la memoria de miles de personas, sobre todo por la cantidad de familias que se apropiaron de la calzada para disfrutar el evento.
Y es que no era para menos: tres siglos no se cumplen diario. El Acueducto, iniciado en 1726, no solo fue la gran obra hidráulica de la época novohispana, también terminó convertido en el monumento que a cualquier queretano le sale primero cuando le preguntan “¿qué hay que ver en la ciudad?”.
La cereza del pastel llegó con el espectáculo final de drones y luces, donde el cielo terminó haciendo lo suyo mientras abajo la gente no soltaba el teléfono.
Así que sí: Querétaro le armó fiesta en grande a sus Arcos. Porque si se trata del monumento más consentido de la ciudad, aquí no había manera de celebrarlo con discreción.

















