20/10/2026
#Queretaro #Salud

Cáncer de mama: no esperes a sentir dolor para revisar tu salud

• La revisión no tiene que esperar a que aparezca una bolita, una molestia o una señal que cause preocupación. En el marco del Día Mundial de la Lucha contra el Cáncer de Mama, conmemorado cada 19 de octubre, la Secretaría de Salud de Querétaro (SESA) hizo un llamado a las mujeres para cuidar su salud, acudir a revisiones periódicas y realizarse los estudios correspondientes a su edad.

La recomendación tiene una razón importante: el cáncer de mama puede avanzar sin provocar dolor ni molestias durante sus primeras etapas. Por eso, esperar a que el cuerpo dé una señal evidente puede retrasar la identificación de la enfermedad y el inicio del tratamiento.

Las cifras internacionales muestran la dimensión del problema. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2024 se diagnosticaron alrededor de 2.4 millones de casos de cáncer de mama en mujeres en todo el mundo y se registraron cerca de 694 mil defunciones por esta causa.

La enfermedad aparece cuando las células de la mama crecen y se multiplican sin control, formando tumores que pueden extenderse a otras partes del cuerpo si no reciben tratamiento. Aunque puede presentarse desde la pubertad, el riesgo aumenta con la edad.

¿En qué hay que fijarse? Entre las señales de alerta están los nódulos o endurecimientos en la mama, los cambios en su tamaño o forma, los hundimientos en la piel, el enrojecimiento, las modificaciones en el pezón o la areola y las secreciones anormales, sobre todo cuando contienen sangre. Si aparece alguno de estos cambios, lo indicado es acudir a una unidad médica sin demora, incluso si no hay dolor.

También importa saber qué estudio corresponde a cada etapa de la vida. La exploración clínica de mama está dirigida a mujeres de 25 a 39 años, mientras que la mastografía se recomienda entre los 40 y los 69 años. Esta última permite detectar lesiones que todavía no se pueden palpar. El personal de salud puede orientar sobre las pruebas indicadas para cada caso.

La edad, la obesidad, el consumo nocivo de alcohol, el tabaquismo, la exposición a radiación, algunos antecedentes reproductivos, el tratamiento hormonal después de la menopausia y los antecedentes familiares pueden aumentar el riesgo. Pero no tener antecedentes familiares no significa estar libre de la enfermedad: también puede presentarse en mujeres sin factores de riesgo específicos conocidos.

La SESA recordó que detectar a tiempo, confirmar el diagnóstico y acceder al tratamiento son pasos esenciales para reducir las defunciones y favorecer una mejor calidad de vida. Dependiendo de cada caso, la atención puede incluir cirugía, radioterapia y medicamentos.

El llamado es sencillo: no dejar la revisión para después. Acudir al Centro de Salud más cercano, pedir orientación y atender cualquier cambio puede marcar una diferencia importante.